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  • thelonious9 08:46 el 14/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: apocalíptico, , , twitter   

    Estoy seguro de que el fin del mundo tiene algo que ver con “Sopa de Caracol”

     
  • thelonious9 08:42 el 14/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: borrachos, ,   

    Frases famosas de borrachos:

    “¡Me amarraron como puerrrco!” —”El Canaca” Hijo del dueño de Miguel Ángel Gaytán Uribe (Sic)

    “¡Yo no shoqué, me shocaron!” —Dulce Sarahí Villarreal

    “¡Tengo miedo!” —El “Tengo Miedo (?)”

    “Me acosan como a Churchill” —Felipe Calderón Hinojosa “Presidente” de México

    "Me acosan como a Churchill"

     
    • perla 19:41 el 01/06/2011 Permalink | Responder

      jaja q chido

      • thelonious9 19:47 el 01/06/2011 Permalink | Responder

        El primer comentario!

        Gracias por comentar, que de eso vive el bloguero, dicen… Gracias, y espero que este humilde tugurio sea de tu agrado, seguimos trabajando para ello!

    • Mario Gómez Aguilar 17:15 el 03/05/2012 Permalink | Responder

      Toda una calamidad el dipsómano de Calderón. ¿Los meses que le faltan de aquí a diciembre serán iguales?

  • thelonious9 21:40 el 13/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: , , ,   

    No puedo dejar de escuchar esta canción:

    Me declaro perdidamente enamorado de la chica de rojo

    ¿Alguien sabe cómo se llama?

     
  • thelonious9 21:33 el 13/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: apatía, gobierno, guerra sucia, información, juventud, medios, partidos políticos,   

    Estamos muy, muy agusto… 

    ¿Estamos contentos?

    Todos los días, en la radio, en el diario, en la TV, en blogs, Twitter, Facebook; hasta en los baños públicos uno escucha las frases “No Más Sangre”, “Estamos Hasta la Madre”, “Si No Pueden, Renuncien”, frases que, uno podría jurarlo, son el sentir de una gran parte de los mexicanos.

    Sin embargo, día a día me convenzo de lo contrario.

    Hoy tuve mi primera clase de mi curso del proyecto terminal que voy a presentar para titularme (espero). Como es sabido por todos los que son o han sido estudiantes alguna vez, casi por regla general, la primera clase es clase muerta, se tratan algunos puntos referentes al curso, se informa sobre el programa, evaluaciones… Después de eso, el resto de la clase los asistentes vuelcan su atención a otros asuntos. En mi curso, las edades de los alumnos andan entre los 22, 23 años, así que por lo general, en esos momentos se escuchan pláticas frívolas en el tono de: “Goooey, cambié mi cel, y está increíble”, “No mams (así, como tal: “mams”), fui a ver Thor otra vez, nomás porque está buenísimo el goey”, o “¿Alguien sabe como en cuánto anda un cargador para mac?” (¡DIOS, BUDA, ZEUS, BRAHMA, SI EN REALIDAD ESTÁN AHÍ, MANDEN DE REGRESO MIS AUDÍFONOS!) Pues hoy, ésa era la situación, hasta que por ahí una voz se coló de entre las demás:

    —Pues yo  no sé qué voy a hacer con mi último sueldo…

    —¿Por qué? ¿Te van a correr?

    —No, yo voy a renunciar.

    —¿Dónde trabajas?— Interrumpe la profesora

    —En el canal (canal de TV del gobierno del estado. El nombre será omitido para preservar mi integridad). Es que las cosas se están poniendo muy feas. Como cambió el gobierno, están metiendo mucha gente, y sacando aun más.

    —Uy, pues qué mal—contesta la profesora.

    —Si, pero no importa. Al fin yo ya no quería trabajar, y no está tan mal, el nuevo gobernador trae mucha gente joven. Creo que va a ser un buen gobernador

    —¿Sí? ¿Crees?

    —Pues, sí, con todo lo que hizo el anterior gobernador, ahora las cosas van a estar mejor. Hizo carreteras, hospitales, escuelas…

    —Sí, creo que sí, además la gente lo quiere mucho. Qué bueno que ganó el PRI, para que se siga trabajando igual.

    De acuerdo, todos tenemos nuestra opinión; todas cuentan igual y son igual de valiosas. El gobierno es (o debería ser) calificado por los ciudadanos. Sin embargo —y hablo con conocimiento de causa—, en mi estado, y en muchos otros la opinión pública es inexistente. Aquí, el gobierno controla el total de los medios de comunicación. No hay uno que no esté intervenido. Los que por trabajo, o por gusto estamos al tanto de los medios en general, tienen una visión más amplia de cómo se manejan estas situaciones en los estados gobernados por el PRI (es un ejemplo, porque con los otros partidos es igual, en mayor o menor medida). No hay errores, no hay críticas, sólo elogios y flores para el gobierno. Convierten en hazañas o actos inéditos, acciones que son obligaciones de cualquier administración, como construcción y mejora de carreteras, hospitales, programas sociales. ¡Carajo!, es su chamba, para eso se les paga, y bien; para eso se pagan impuestos, permisos, multas… Las noticias incluso son tratadas de modo que el gobierno siempre sea el héroe de la película. Uno se siente como en 1984 (tuve que poner Wikipedia, ni modo).

    Por ejemplo, dos notas que abordan la misma situación, pero una es de un diario local,y la otra nacional:

    Hidalgo tiene potencial para albergarAEM: Neri Vela

    El astronauta quien estuviera en misión espacial del 26 de noviembre al 3 de diciembre de 1985, aseveró que hay otras entidades donde se puede poner la agencia espacial mexicana.

    “Felicitó al gobierno de Hidalgo porque tiene interés, está bastante cerca de la Ciudad de México, eso podría considerarse una ventaja y si algún día se concreta el aeropuerto de Tizayuca, esa sería otra ventaja”, señaló el también académico de la UNAM.

    Y esta otra:

    Revela Neri Vela desventajas de Hidalgo para agencia espacial

    Notimex – “Aunque la entidad ofrece varias ventajas, por recursos económicos, desarrollo tecnológico, académico y científico, hay muchos otros lugares como opciones”, aseguró.

    “Tenemos que ser realistas, hay otras ciudades en la República que tienen mejores comunidades universitarias, más centros de investigación, mayor infraestructura y número de investigadores nacionales”, refirió.

    Con medios como éstos, una sociedad apática, poco participativa y mal enterada, no hay que ser un genio para declarar en coma a la opinión pública.

    ¿Cómo los jóvenes van a tener un punto de vista distinto de su situación, de su estado, de su gobierno, si no conocen ni se interesan por conocer sus derechos, sus privilegios como ciudadanos? ¿Si nunca han visto algo distinto?

    Estos jóvenes, esta generación no recuerda los “mejores” años del PRI, la guerra sucia, el autoritarismo, la represión, la censura, el presidencialismo, la opacidad, nepotismo, el origen de la corrupción ¡Claro que no! No lo recuerdan porque no lo vivieron (ni yo, pero por fortuna me pude informar).

    En la actualidad, se presentan en los medios, sucesos que están marcando el futuro inmediato de México, y los jóvenes (algunos) no son capaces de abrir su mente a éstos. Repiten las frases, tanto que pierden el sentido, pasan de moda, y se olvidan. Le echan la culpa al pobre pendejo de Calderón de las desgracias del país (que en gran parte así es), porque es lo de hoy, sin embargo, hace cinco años era lo más nice votar por él.

    El año que entra, muchos de estos jovenzuelos, muchas amas de casa, muchos clientes de gobiernos priistas, van a votar por ese pinche copetón (que ya se cree presidente el pendejo), porque sale en la tele, porque es el más popular, porque es el más guapo, porque el PRI ya cambió; porque no les/nos interesa quien gane, si todo va a seguir igual.

    Aquí es donde viene el exhorto, o la convocatoria a que se sumen a, ¿a qué? ¿A alguien le interesa?

     
  • thelonious9 10:09 el 13/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: champi, cotidianidad, Cotidiano,   

    Life (s)in mono —o estéreo— 

    Desde los doce, me resulta difícil salir a la calle sin llevar unos audífonos enchufados a un walkman/discman/radio am-fm/o MyPod. Siempre ha sido un apapacho musicalizar mis caminatas o viajes en el transporte público. Casi siempre, me cargo algunos podcasts o sintonizo algún programa en la radio (disfruto a más no poder la radio hablada, sin embargo, no soporto a muchos de los pendejos de Los 40 principales; me cagan los de “Ya Párate” o “La Corneta”). Algunas veces pruebo con un audiolibro, sólo para aprovechar esos ratos muertos, y también porque resulta difícil leer algo en un autobús que va hasta la madre.

    Como muchos, también he sufrido porque los audífonos que uno carga a todos lados, en algún momento terminan por sucumbir al uso rudo. Se atoran en un mueble, una chamarra, los pisas, los jalas… Falso contacto y sólo se escucha un lado, o simplemente mueren.

    El perpetrador camuflado

    Ayer, “orientando amorosamente” a mi Champi, mis audífonos sufrieron un violento accidente relacionado con la poderosa mandíbula de la mascota de mi chamaco. Así que por el momento no tengo más remedio que salir a la calle, encerrado conmigo y mis perversos pensamientos ¡Es horrible eso de la introspección! No tenía idea de que soy tan irritante. A parte de estar condenado a pasar los trayectos a la escuela-casa-trabajo conmigo, también tengo que escuchar —de manera involuntaria— las conversaciones que sostiene el resto de la raza humana, por lo menos el resto con el que comparto asiento.

    -¡Aaaaah, esa canción me encanta!

    (Arjona, ¡puta madre! ¿En serio? Pinche chofer, pinche radiodifusora)

    -¿Verdad que está genial?

    (¿Genial? Genial es de genio, no? como que algo no encaja)

    -Óyeme… como siempre. El tipo es un poeta.

    (¡¿Poeta?, por el amor de Dios! ¡El Perro Bermúdez es un poeta!)

    -La voy a bajar al rato

    (Sí, mujer, no tires el dinero a la basura)

    -Compra el disco, todo está bueno

    (¡No, así lo animas a sacar más!)

    -No tengo dinero

    (Menos mal)

    -¡Pues búscalo pirata, mensa!

    (¡Ay, Dios!, mejor cambio de asiento…)

    -Oye güey, ¿viste el juego del Ame?

    (¡PUTAMADRE!)

    Yo lloré cuando el gobernador entregó la administración; es el mejor que hemos tenido en el estado…

    -El PRI ya cambió…

    -Peña Nieto va a ser el presidente más guapo que hayamos tenido…

    (¡Carajo…! ¡Bajan!)

    Espero recuperar mi sordera histérica  selectiva pronto.

     
  • thelonious9 21:23 el 12/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: caricaturas, Cazafantasmas, , Lovecraft, niñez, nostalgia, Series   

    Éste es el Cthulhu que yo conocí antes de Lovecraft 


     
  • thelonious9 21:15 el 12/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: , ,   

    Las aventuras del Pequeño Cthulhu
    Lovecraft para mi Champi

     
  • thelonious9 21:02 el 12/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: , ,   

    Mi Modo (segunda parte) 

    Pues, nada, nada, nadita…

    Me quedé pensando en Ana Frank, y se me fue el hilo del post.

    Corazón

    Ah, ya! Digamos que Ana Frank fue mi primer acercamiento, por así decirlo, al mundo de la literatura no fantástica. Recuerdo que una vez, como a los diez años, caminaba con mi mamá por el centro de San Luis, y entramos a una papelería a buscar no sé qué madres. Me prendí de “Corazón, Diario de un Niño” de Edmundo de Amicis, y es que yo veía una caricatura basada en el libro. En ese momento, no sabía que la caricatura había salido del libro. Aunque el libro es conmovedor, el hecho de que Ana Frank haya existido alguna vez, y no saber si Enrique sí, la ponía como la primer obra de no-ficción que haya leído, sin embargo, debo confesar que la no-ficción no es de mis géneros favoritos —suficiente drama hay ya en la vida real—.

    Después de Ana Frank, todo se pone borroso. Con las preocupaciones de la mugrosa adolescencia, a penas tenía tiempo de leer. Recuerdo que fue en la secundaria cuando me eché toda La Biblia —la católica—, pero también le entré a El Libro del Mormón, varias publicaciones de los Testigos de Jehová, La Iliada y la Odisea (ya las había leído, pero eran las versiones para niños). También, en un libro de texto en la secundaria, leí sobre “Las Batallas en el Desierto”. Cuando supe de qué se trataba, de inmediato la relacioné con la canción de Café Tacuba… chale, soy     era  soy un inculto

    Un día, en una revista de Cinepremiere, me enteré de la adaptación de Hamlet, dirigida por Kenneth Branagh. Yo no sabía quién era ese tal Branagh, pero sí sabía quién era Hamlet. Había leído algo Shakespeare por encimita (a penas entendí Romeo y Julieta, y más o menos a Hamlet), así que esperé a que saliera en VHS, y me lancé al Videocentro.

    Me encantó. De ahí me eché varias obras de Shakespeare y las historias que las inspiraron. Mis favoritas, La Fierecilla Domada, Otello, Hamlet y Macbeth, creo que de todas hay (un chingo) película.

    Como leí La Biblia, me enteré de que existían ciertos evangelios que habían sido “editados” de la versión final, así que me compré en una Porrúa una compilación de los “Evangelios Apócrifos” que superó mis expectativas.

    Tontos, tontos, tontoooos

    Pronto me desencantó la religión (cualquiera), así que buscaba textos más paganos (ja!). Muchas lecturas sobre demoniología, ocultismo… Un profesor en la universidad me empezó a joder con que esas lecturas me hacían daño, así que sólo por rebeldía, busqué más sobre el tema (mis obsesiones y yo), y por alguna razón, terminé leyendo sobre Filosofía. No toda la filosofía, sólo la práctica, gracias a un librazo que me regaló —adivinen— mi tío: “Las Consolaciones de la Filosofía”. A la fecha, creo que es el libro que más ha influido, que más ha cambiado y despertado en mí. El autor (Alain de Bolton) se vale de pequeños discursos, historias o episodios de filósofos de todas las épocas, así también de un cuentillo, para convencernos de que la vida, los problemas cotidianos como la falta de amor o de dinero, son más soportables si los enfrentamos con una bandera, o al menos tratamos de rescatar lo único rescatable: el conocimiento y la fuerza de la que nos dota. Estoicismo, voluntad… ¿qué les digo? aquí hay una crítica fiable (objetiva, sobre todo) y garantizada:

    Lo que más me llama la atención de Las consolaciones de la filosofía, este modesto manual para enfrentarse a la vida con cierto bagaje intelectual (no lo confundamos con un libro de autoayuda aunque juegue en la misma liga), es su tremenda facilidad para simplificar las ideas filosóficas más abstrusas en narraciones asequibles para profanos. La imagen recuerda a la de un grupo de hormigas rojas actuando con voracidad metódica sobre el cadáver de un animal: al final sólo queda la osamenta, un armazón limpio de impurezas gracias a la infinita pedagogía del autor“.

     Sergio Parra, para Papel en Blanco.com 23 de noviembre de 2008

    Nietzsche me pareció un personajazo ¡Sentía que tenía tanto en común con él! aunque después, gracias a recomendaciones de primera mano, empecé a hacer lecturas más críticas de su obra, sin embargo, aún le guardo un cariño y respeto especial, y trato de rescatar (y entender) lo más práctico de su pensamiento.

    (tengo un retrato suyo en mi escritorio).

    Prometo que terminaré el tema por la paz, aunque no ahora, porque las obligaciones de este oficinista y mi TDA  se interponen entre el blog y yo.

    Mientras, una rola para paliar el aburrimiento:

    Basada (duh!) en El Cuervo. El que me diga de quién es el poema se gana una foto de Darkie vestido de borreguito

     
  • thelonious9 14:14 el 11/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: , ,   

    A la oficina! Tarde y con hueva…

     
  • thelonious9 22:22 el 10/05/2011 Permalink | Responder
    Etiquetas: inicio, , , , saludo   

    Mi modo (Primera parte) 

    Antes de iniciar con esta entrada, quiero que lean este, este y este post. Forman parte del blog Ego Sum Qui Sum, un blog que llevo leyendo hasta en el bañocon regularidad desde hace ya algunos meses. Más allá de que me declaro fan de Ego Sum Qui Sum, dichas entradas me parecieron de lo mejor que le he leído (en el blog*), si lo siguen, pronto lo verán, seguro. De ahí me colgué (con la venia del Señor -el de los cielos, porque el tal Ego, seguro que ni se entera-), me inspiré, mejor dicho, para esta primera entrada, para este millonésimo intento de encontrar la fuerza, voluntad y consistencia de llevar un blog decente y con contenido. No a manera de copia, homenaje o remake, como le dicen ahora, sino una manera particular de participar en el negocio y contar el modo en el que me enganché con esto de la leída, mi modo. 

    Ahora sí, a lo que iba:

    Me gusta leer. No me considero un experto, o un lector refinado, en realidad, soy como aquellos a los que les gusta la música, pero no podrían llevar el ritmo de un vals. Disfruto leyendo todo lo que tenga a mi alcance: diarios, novelas, cómics (novelas gráficas, para los puristas), instructivos, ingredientes y tablas nutricionales… El caso es que, a pesar de hacerlo, debo reconocer que nunca he tratado de superarme como lector.

    Portada chiquita

    Este es Matías y el Pastel de Fresas

    No recuerdo cuál fue el primer libro que leí, ni a qué edad. Recuerdo muchos de los libros que leía de niño, muy niño; estaba “La Abeja Haragana”, “Matías y el Pastel de Fresas” (dibujado por José Palomo Fuentes, el de los libros de la SEP chidos, y no tenía una sola letra, ni siquiera onomatopeyas), o uno sobre plantas silvestres, del cual no recuerdo el título. Eso fue antes de los ocho años, momento en el que recibí mi primer par de libros “serios”, es decir, casi sin dibujos, y muchas, muchas letras. Aquí debo acotar que siempre tuve la ventaja de tener un tío enamorado de los libros (si ese es el adjetivo correcto), él era el que me regalaba la mayoría de los libros que me chuté -y me sigo chutando- antes de que supiera “leer”.

    Más o menos a los ocho, llegaron los dos primeros: “Leyendas Nórdicas” (aquí me clavé con la mitología nórdica), y “Grandes Cuentos de la Literatura Infantil”, ya saben, los clásicos: “Las Mil y Una Noches”, Hans Cristian Andersen, Perrault, los Grimm, y Oscar Wilde. También fue la primera vez que supe de las variantes de los cuentos de hadas, como La Bella Durmiente y su distinguida suegra, o el verdadero final de la Caperucita Roja. De eso ya platicaremos en otra entrada.

    Unos meses después, caminando por el centro de Querétaro, en un kiosko de esos que ya no hay, en los que sólo vendían libros (creo que del Fondo de Cultura

    Cuando al Doctor Bruce Banner se le rompe el condón...

    Económica), vi uno sobre el que había leído en una revista: “El Muñeco de Queso”, de Rabindranath Tagore. Ahí me clavé con los mitos de La India. También fue la primera vez que pedí que me compraran un libro en vez de un juguete. Después, llegaron “20,000 Leguas de Viaje Submarino”, “El Extraño Caso del Dr. Jekyill y Mr Hyde”, “Moby Dick”…  Son tantos los que conocí entre los nueve y doce años, que no puedo recordarlos todos, todos; sólo puedo decir que fue la época en que conocí a Poe,  Conan Doyle, Julio Verne… en sí, me quedaba con los personajes, sobre todo con Auguste Dupin y Sherlock Holmes, o el Capitán Nemo. No siempre entendía bien las historias, pero por mucho tiempo formaron parte de mis héroes favoritos, a la par de Spider-man, el Capitán América, Ironman o Hulk (siempre he sido de los pocos fanáticos de Hulk).

    Uno de los mejores "Dráculas"Ya en mi lejana adolescencia, me dio por el terror. Fue cuando devoré Drácula, Frankenstein, todo lo que vi de Anne Rice. Me obsesioné por completo, pero siempre he sido así: en cuanto me gusta algo, vuelco mi atención por completo sobre el tema hasta que, desaparece el interés o agoto las fuentes disponibles… aunque, como los piojos, siempre dejan huevos. También fui seducido por las historias de extraterrestres que sacan personas de sus autos/camas para meterles tubos por todas las cavida experimentar con ellas en sus naves intergalácticas, así que en el puesto de periódicos que estaba frente a mi casa, siempre me guardaban mi ejemplar semanal de “Contacto Ovni”. En esos días, pasaban en el cinco “The X-Files” o, como le pusieron en Latinoamérica “Los Expedientes Secretos X”, no sé por qué, mismos que no me perdía (también de eso culpo a mi tío).

    Al menos, esa obsesión me dejó algo bueno: gracias a los extraterrestres conocí a Ana Frank. En un bazar, compré un libro sobre civilizaciones antiguas que podrían haber tenido contacto con entidades del espacio. En esos días, tuvieron que operar a mi mamá, y yo, para pasar el rato en el hospital, me llevé unos libritos. Como el pinche librito de los marcianos no me gustó, se lo cambié a un amigo de la secundaria por cualquier otro que tuviera por ahí; me dio un ejemplar de bolsillo rayoneado de El Diario de Ana Frank. Me enamoré de la Ana, de la historia. Aún guardo el libro (ese mismo ejemplar) como uno de mis favoritos, una joya… y aún amo a Ana Frank.

    Neutral Milk Hotel- In The Aeroplane Over The Sea, en su mítico chingón disco del mismo nombre, inspirado en Ana Frank.

    Puedo seguir escribiendo, y escribiendo, y escribiendo, pero seguro, para algunos puede ser pesado y aburrido, así que continuaré con esta letanía en otro post. Tal vez mañana, espero que mañana.

     
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