Gratis, ya ni las puñaladas (de U2).

Casi cuatro días de no hacer nada.

Cuatro días de no mover un dedo en provecho de la sociedad.

Videojuegos, alcohol, películas y subsistir con una dieta basada principalmente en chilaquiles.

Pura vida.

Rigo Tovar a toda madre en la casa. Mi papá está contento. ¡Oh, qué gusto de volverte a ver!

Me encuentro que tengo un disco listo para descargar en mi iPod, a hue… es de U2. Putamadre.

Si regalan algo, ese algo no debe ser bueno, pienso. Si eres bueno haciendo algo, no regalas tu trabajo, me decían los maestros en la carrera. Es una de las pocas, poquísimas cosas que se me pegaron de los poquísimos maestros a los que valía la pena aprenderles. Luego me acordé de Radiohead y In Rainbows. Ese no fue un regalo, pues, pero te daban chance de pagar lo que creyeras justo por su chamba. Coldplay regaló un disco en directo a la salida de sus conciertos en la gira de 2011. Luego, ya no me acuerdo. Antes pagaba lo que fuera por un disco que de verdad quisiera. Lo último que pagué por un disco fueron 150 domésticos por el Everyday Robots, la edición especial, esa que trae los videos en vivo.

Pero, bueno.

El Song for Innocence no lo he escuchado, pero no me da buena espina. Luego pienso que no hay bronca, si no me gusta lo mando a la chingada y libero el espacio en disco.

El evento me dio curiosidad, es un regalo “a huevo”. No lo pedí, ni sabía que todavía existía U2, y la verdad es que ya me valía madre. Con toda la hueva del mexicano abrí mis lectores de confianza, y me aventé a ver qué había sobre el regalito. Todos, o la mayoría, están encabronados.

Más allá de la calidad del producto, muchos usuarios estaban emputadísimos porque nadie les preguntó si querían o no el disco en su biblioteca. Muchos se pusieron pendejos porque tenían configurada la descarga automática de sus compras, y como el disco se agregaba a las compras, cuando prendieron su máquina, ya tenían el Songs.

La pifia fue tal que, debido a las quejas de los clientes usuarios, Apple tuvo que sacar una app especial para que borraran el disco. Aquí lo dice. También aclara que si se elimina el material, para conseguirlo de nuevo, habrá que mocharse con unos 200 quatloos.

Y, bueno, U2 no hizo el regalito así como así. Parece que fue Apple quien nos compró el regalo.

Yo me lo quedo, al menos hasta que decida si me gusta. De todas formas, tengo el hábito de simpatizar con los discos malones. Me gustó el último de Coldplay y más o menos el de Battleborn de The Killers, por ejemplo.

Mamones, ya ni lo regalado les acomoda.

Eso sí, siempre recordaré el momento en el que el staff de U2 le mete una putiza a Homero Simpson al son de Pride (In the Name of Love)

(Es un pedo insertar un video de Facebook, o al menos no lo he descubierto, pero aquí dejo la publicación del momento estelar)

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